sábado, 16 de enero de 2016

LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE (José Emilio Pacheco, mexicano)



Bajo el mínimo imperio que el verno ha roído
se derrumban los días, la fe, las previsiones.
En el último valle la destrucción se sacia
en ciudades vencidas que la ceniza afrenta.

La lluvia extingue
el bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su veneno.
Las palabras se rompen contra el aire.

Nada se restituye, nada otorga
el verdor a los campos calcinados.

Ni el agua en su destierro
sucederá a la fuente
ni los huesos del águila
volverán por sus alas.

domingo, 10 de enero de 2016

DE TODAS LAS DESAPARICIONES (Enrique Lihn, chileno)




De todas las desesperaciones, la de la muerte tiene que ser la peor
ella y el miedo a morir, cruz y raya
cuando ya se puede pronosticar el día y la hora
Hay una fea probabilidad de que el miedo a morir y la desesperación
 / de la muerte sean
normalmente inseparables como la uña y la carne
Recuerdo a un amigo de otros años él huía de noche de
 / su casa y del hospital
sin más salvoconducto que el que se daría a un condenado en el infierno
 / por ellas, condenadamente bellas
exigía con argumentos propios de la ciencia de la locura
que lo recibieran en esas casas como huésped estable
me parece ver cómo al final de esas conversaciones imposibles
era reconducido a su madriguera por las señoras y los esposos
en medio del gran silencio, él, el gnomo de la selva negra del amanecer
de vuelta a su anticasa
o al aeródromo de los hospitales para que no perdiera su vuelo.

sábado, 5 de diciembre de 2015

La puta de Barcelona (Pierre-Jean Jouve, francés)

Atrévete a seguirme tras las puertas crujientes

Donde basta la espina ardiente de unos ojos
La caverna morena con olor de volcán
Te aguarda entre mis piernas

Yo soy la comulgante de los cabellos negros
La mirada inhumana los soles atontados
Bajo un hombre crucé veinte veces el mar
La abundancia del mar el azul los reflejos

Tu miembro de esplendor mis pechos de dolor
La mirada rendida bajo una boca ornada
Tales son mis placeres mis vientos mis angustias.

Una sombra te guarda el mundo te resguarda
¡Cliente! Nosotros dos espantados en uno
Por una vez vencemos la negra eternidad.

(Matière céleste, 1937.)

lunes, 16 de noviembre de 2015

JORNADA (Carlos Vitale, argentino)

Tú, de pie, desnuda en la penumbra.

Tu espalda es el arco del conocimiento.

Desde la cama, observo y espero.

Cuando te vuelvas me dirás quién soy.

Sin otra luz que mi deseo.

jueves, 22 de octubre de 2015

LIDIA (José G. Martínez Fernández, chileno)

  
       
                                        (A Lidia Hortensia Pepe Victoriano,
                                         fallecida trágicamente, el 22 de octubre
                                         de 1967)

Yo soy el enamorado perpetuo de Lidia.
 
Yo voy al cementerio desde hace casi medio siglo.
 
La saludo, le digo: ¿Cómo estás, hermosa?
 
Toco suave -como con mano de lana- su lápida.
Ojalá sus huesos me saluden, ojalá su blancura me ilumine.
 
Me siento frente a su tumba
para contemplar lo que sería una puerta luminosa.
 
Yo recuerdo a Lidia vestida de colegiala.
 
Era tan bella que describirla sería un suplicio.
 
Mis ojos vuelan velozmente a su nombre
en el cristal de su lápida y las flores que la rodean.
 
Éramos niños cuando Lidia se fue de este espacio
bajo las ruedas de un camión.
 
Ella no me quería, ya lo sé.
 
El único fantasista de este amor fui yo.
 
Y soy feliz, enormemente, cuando toco su lápida
y le digo: ¿Cómo estás, hermosa?
 
Al fin de cuentas ella ya no puede huir de mí.


NOTA: Hoy, 22 de octubre de 2015, se cumplen cuarenta y ocho años de la muerte de Lidia. Es éste mi recuerdo para que Lidia siga en el recuerdo de muchas personas.

martes, 6 de octubre de 2015

ERASMO DE ROTTERDAM (Reiner Kunze, alemán)


Él sabía lo que saben los puentes: unen
sobre el agua lo que bajo el agua
está unido

Mas una orilla fue ciénaga,
la otra fuego


lunes, 28 de septiembre de 2015

AUTOPLAGIO (Jorge Boccanera, argentino)


Latigazos de sombra desordenan tu cuerpo,
en la fotografía donde te estoy pensando,
y soy el extranjero que descubrió tu rostro
y se animó a escribirlo, que era como besarlo.